pierre-peju_catherine-helie.jpg

Pierre Péju es novelista, crítico de arte y filósofo; autor de varias novela, ensayos y cuentos. Extracto de un texto a propósito de la cueva Chauvet-Pont d’Arc: “viejo vientre oscuro donde algo humano se halla, se reencuentra, entre el gesto del dibujante y el silencio eterno de los animales”.

“¿Y si el hombre del Auriñaciense hubiese tenido no una conciencia clara sino la “intuición” de que algo estaba cambiando, de que él mismo iba a desaparecer de un mundo, de una manera de vivir o de un modo de vida en al cual humanos y animales compartían la naturaleza sin demarcaciones evidentes? […]

 ¿Y si el hombre del Auriñaciense hubiese pintado con la idea confusa aún de que había comenzado un proceso de alejamiento? El hombre volviendo a nacer hacia un nuevo sí mismo y capaz de descubrir que era capar de “pensar su propio pensamiento”, de imaginar y crear imágenes desde su imaginación y que comenzaba por lo tanto a alejarse de manera inexorable de lo animal. 

Entonces, el acto de “pintar animales” debería concebirse como una especie de homenaje, de testimonio, de sueño para ser como uno de ellos, para entrar en su misterio, pero también como un ritual de alejamiento, una ruptura que podría verse igualmente como una sutura, un vínculo, casi un arrepentimiento, y, por qué no, un interminable adiós que duraría milenios. 

¡Adiós a los animales! 

Así, estos dibujos, estos signos descubiertos de milagro, podrían ser las migajas, las huellas, las formas, colores y movimientos suspendidos, fracciones y fulgores, tentativas de un recuerdo humano del inicio de un largo olvido. El nuestro. Maravillas que pronto fueron devueltas a la oscuridad. Mudas. Siempre obsesivas. Negras en lo negro”. 

Pierre Péju, extraído de . « Clartés du commencement : une descente dans la grotte Chauvet ». Philosophie magazine, n°70, junio de 2013