Inmediatamente a la derecha del Caballo barbudo, en una misma línea horizontal, se despliega el friso de los Siete Íbices, figuras de contornos limitados a la cabeza, la cornamenta y la cerviz. Todos están orientados hacia la entrada. Esta composición se divide en dos grupos diferenciados por el color utilizado y un espacio más importante entre el cuarto y el quinto animal. Inicialmente los cuernos estaban pintados en marrón rojizo y la cerviz en negro. Sólo subsisten actualmente parcelas de materiales colorantes. El grupo de la derecha es monocromático (marrón rojizo). Su estado de conservación es similar; la superficie de la pared muy desmenuzada, ya que corroída, sólo conserva restos de materia colorante.
En la parte central, unos ojos experimentados pueden aislar una cabeza de cierva grabada, girada en sentido inverso de los prótomos de íbices.
© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat
© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat
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