Esta pintura de bovino se funde en la parte ventral del segundo toro. Su silueta, vuelta hacia el fondo del santuario, bordea la arista señalando la transición entre la Rotonda y el Divertículo axial. Es una figuración de dimensiones respetables ; se desarrolla dentro de un marco virtual de 2m de largo por 1m de altura. La morfología de esta figura suscitó algunas vacilaciones de lectura. A pesar de la presencia de numerosos detalles anatómicos que atestiguan un tratamiento gráfico evolucionado, la forma general, en especial de los cuartos delanteros, no provocó la unanimidad de su identificación, que oscilaba entre bos y bisonte. Varias características hacen pensar en una vaca: la cola, muy larga, cae verticalmente hasta el suelo. Esta doble característica es constante en todas las representaciones de vacas de Lascaux. Los cuernos, por su importante desarrollo, a doble curvatura, y su carácter grácil, no pueden pertenecer a un bisonte.
© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat
© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat
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