La simetría de las dos paredes de la Rotonda instaura una perfecta continuidad visual, en especial, la del friso de los grandes toros.
En la pared de la derecha están dibujadas o pintadas varias representaciones : 3 caballos, 5 uros, 1 ciervo, 1 oso, 22 signos, así como figuras indeterminadas.
El tercer toro ocupa una parte de la bóveda que se abre sobre el Divertículo axial, en la que sus miembros anteriores se introducen. Su dominio sirve de vínculo entre el inicio del Divertículo axial y el Pasaje que se abre más abajo. Los cuartos traseros no están representados, quizás para no cubrir al cuarto toro, que le sigue. La figura es muy comparable a las otras tres representaciones de bos : ejecución del pelaje por una serie de puntuaciones, doble línea a la altura de la barbada… Esta semejanza es también técnica: se le asocian una proyección de pigmento y un trazado al tampón o al pincel, la primera técnica empleada más bien para el registro inferior del toro, la segunda para la parte superior. El raspado fue incluso utilizado para aislar la articulación anterior derecha de un cuerpo de caballo negro que ya existía. La singularidad de este toro reside en la prolongación exagerada de los miembros anteriores, anamorfosis necesaria para conservar sus proporciones.
© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat
© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat
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