Localizado inmediatamente detrás del tercer toro, es, actualmente, la obra más imponente del arte parietal, con un desarrollo de 5,60 m, de la extremidad de los cuernos a la de la cola.
Todos los detalles anatómicos convencionales están presentes, además con una ejecución notable de ciertos elementos, en especial la cabeza: el ojo, subrayado por un arco orbital, el doble trazado de la barbada, el inicio de la papada, la vasta encornadura y los pelos de la nuca. Los contornos, solamente negros, son el resultado de distintas técnicas, por pulverización de materia colorante para el registro inferior y por trazado al pincel para el registro superior, ya sea por desplazamiento del instrumento, ya por sembrado de puntos. Lo que refleja las dificultades encontradas durante la construcción, vinculadas, en especial, con el acceso al cuadro.
Los cuartos traseros han sufrido una importante corrosión debida a los intercambios de aire con la entrada del Pasaje.
Raras son las figuras asociadas a esta representación. Se observa, la presencia de un conjunto de puntuaciones, encima de la cruz, y de un signo en forma de estrella, delante de la testuz.
© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat
© Ministère de la Culture/Centre National de la Préhistoire/Norbert Aujoulat
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